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Última actualización: 03 Septiembre 2010

Los conocimientos más tempranos de los ancestros del gato datan de entre 10 y 45 millones de años. Se cree que los carnívoros proceden del Miacidae, y que el gato deriva de una subdivisión posterior, el Dinictis; pero no se conoce con exactitud cuándo el gato fue considerado por primera vez domesticado, o cuál de los antiguos gatos salvajes es su ancestro. El gato doméstico actual es el Felis catus, o Felis silvestris catus, ya que hay diferentes opiniones al respecto: algunos taxonomistas consideran que no hay diferencias suficientes para considerar distintas especies o subespecies a los ancestros que dieron lugar al gato doméstico. éste habría derivado del Felis Silvestris, o gato montés europeo, y del Felis libyca (Kaffir cat, o gato montés africano, o gato salvaje africano, o Caffre cat). Existe otro grupo, el Felis ornata, o gato montés asiático, pero no se ha establecido su parentesco con el gato actual.

Los egipcios hicieron suyo al gato y de alguna manera fueron responsables de su expansión: Esto sucedió alrededor del 1600 antes de Cristo. En el Antiguo Egipto, el gato fue utilizado inicialmente para el control de las plagas de roedores en las granjas y los graneros. Posteriormente, fue utilizado para la pesca y para la caza de aves silvestres. Con el paso del tiempo, fue asociado con la religión: La diosa Bastet, hija del dios sol Ra, personificaba la fertilidad de los campos y de las mujeres, así como la buena salud. Era representada con la figura de una mujer con cabeza de gata. Los gatos estaban protegidos por la ley, eran venerados, y sus cuerpos eran momificados tras su muerte. La pérdida de un gato por sus propietarios, suponía un gran duelo para éstos.

La expansión del gato domesticado fue muy lenta, probablemente a causa de las fuertes restricciones que existían para la exportación. Poco a poco, mercaderes y soldados fueron introduciendo al Felis catus en Asia y Europa, de tal forma que entre los años 300 y 500 después de Cristo, el gato llegó a Gran Bretaña. Las rutas marítimas no suponían una adversidad para la migración del gato, ya que éste viajaba en los barcos de mercaderes y soldados a su placer.

En las inmediaciones del siglo XI, los gatos eran considerados sumamente valiosos para exterminar las plagas de ratones y aves que destruían sus cultivos y graneros. Se pagaban fuertes sumas de dinero por un buen ejemplar cazador, y se aplicaban penas a los que robaban o mataban gatos. También por aquella época la cultura islámica mostró su protección al gato, ya que éste gozaba del afecto de Mahoma: La doctrina islámica incluye referencias específicas para castigar a aquellos que infrinjan trato cruel a los gatos y otros animales.

Sin embargo, a finales de la Edad Media, el trato que recibió el gato fue notablemente distinto. Se ha mantenido durante años que el gato sufrió el maltrato y el exterminio a manos de la Inquisición, y que fue nuevamente aceptado a raíz de la aparición de la peste negra en Europa. Pero esto no es del todo exacto. Sí es cierto que cuando el gato fue introducido en Europa, se creía que éste había protegido al niño Jesús en el establo donde nació de las ratas del demonio. También sucedió en muchos lugares con el paso del tiempo que, la naturaleza independiente del gato y sus impresionantes ojos, le asociaban con Diana, la diosa de la Luna: La leyenda dice que ella creó al gato para ridiculizar al dios sol Apolo. Esta asociación del gato con la Luna, llevó a la conexión del gato con el demonio y la brujería: La Inquisición intentaba erradicar entonces todo aquello que recordara las creencias paganas; y por ello, durante la Edad Media, una inmensa cantidad de gatos fueron exterminados, así como aquellas personas que mostraban compasión por ellos. Pero esto no sucedió así exactamente; realmente, la primera quema de brujas en Europa data de 1.275, y fue llevada a cabo a manos de la justicia civil, no de la Iglesia Católica. Esta práctica fue tomando auge y, como consecuencia de la fuerza popular que tenía, la Inquisición se unió a estas prácticas en el transcurso del siglo XV. Los animales que fueron quemados con las supuestas brujas eran las mascotas que éstas, casi siempre mujeres mayores, tenían; la mayoría eran gatos, pero también, se describen en escritos y se representan en grabados de la época otros animales, como perros o aves.

Sin embargo, la peste negra ya había hecho su aparición con anterioridad en Europa: La peste negra se inició en Italia en 1.347 (siglo XIV), como consecuencia de la expansión del comercio, no del regreso de los cruzados como se ha llegado a afirmar: Los comerciantes genoveses y venecianos fueron a negociar hasta los confines del mar Negro y allí entraron en contacto con mercaderes de Asia. La bacteria de la peste llegó a Europa desde Asia, en las pulgas, parásitos de ratas, y que abundaban en los barcos que comerciaban con aquellas exóticas regiones. En poco tiempo, la peste negra o bubónica se fue extendiendo por toda Europa, llegando hasta Alemania y Escandinavia hacia 1.350. Uno de los factores que facilitaba la extensión de la enfermedad, además de la falta de medidas higiénicas, era la carencia de gatos.

Quizás, ese movimiento irracional adoración – odio hacia el gato, se haya decantado hacia un lado u otro más que por leyendas, folclore y supersticiones, por la escasez o abundancia de animales. Algunos autores consideran que la superpoblación de gatos fue con mayor probabilidad la causa de su exterminio y persecución que las supersticiones y la religión.

La introducción del gato en Estados Unidos ocurrió en el siglo XVII, probablemente llevado por los colonos como consecuencia de su éxito para controlar las plagas de roedores. Sin embargo, con el gato, también llegaron la brujería y las leyendas… el gato llevó la misma suerte que en Europa; unas veces se pagaban sumas exorbitantes por un ejemplar, y otras veces era torturado y masacrado.

Cuando Pasteur descubrió en el siglo XIX que las bacterias producen enfermedades, la gente empezó a tomar conciencia de la higiene. Sucedió otro giro en el destino: El gato fue considerado el único animal limpio que era permitido en los mercados de alimentos, adquiriendo un lugar destacado entre los comerciantes.

A pesar de ser adorado y rechazado, de ser protegido y masacrado, el gato ha perdurado a lo largo de la historia sin apenas modificar ni su anatomía, ni su genética, ni sus costumbres. Es parte de su misterio.

Dios hizo al gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar a un tigre.


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